Los peligros de montar una banda

A veces estar en una banda puede ser como atravesar aguas infestadas de tiburones. MúsicoDIY aborda los peligros de montar una banda… ¡Lee más aquí!

Los peligros de montar una bandaPor Joe Hoten

Es una vieja historia. Llevas unos cuantos meses en tu habitación perfeccionando tu maestría con la guitarra. Los cambios de acordes ya van rápidos, los trasteos son menos frecuentes, e incluso te atreves con uno o dos solos. Estás listo para el paso siguiente.

Hablas de ello con tus amigos. Resulta que un par también están listos para pasar el siguiente nivel; uno incluso tiene un amigo, normalmente un tal Dave, que tiene una batería en el garaje de sus padres. Y entonces, como un rayo lanzado por Zeus, tu mundo se ilumina con un único pensamiento que lo abarca todo:

MONTEMOS UN GRUPO

La idea de estar en una banda ha captado la imaginación de adolescentes sin derecho a voto desde hace más de medio siglo. La vida en la carretera, desafiar a la sociedad, seguir tus propias reglas, ¿qué podría suponer una reacción más perfecta a la monotonía de la vida adulta? Es tu vía de escape, tu razón de vivir, tu destino.

Pero espera.

¿Puede algo ser realmente tan sencillo?

Aquí tienes algunos obstáculos que vas a encontrarte cuando montes tu banda. Esperemos que encuentres algunas soluciones, o, como mínimo, algún consuelo en el hecho de que estas son dificultades y tribulaciones que toda banda bisoña debe superar.

Mi nombre es…

El nombre de tu banda será tu bandera, la insignia que portarás en tu pecho henchido de orgullo. Encontrar un nombre con el que todos se sientan a gusto es una manera de reforzar la unidad entre ustedes, y también hace que todo el proyecto parezca más real. Pero esto es más fácil de decir que de hacer: ese nombre no solo ha de sonar bien coreado por legiones de fans, también tiene que sugerir de qué van ustedes. Unas cuantas cosas a tener en cuenta:

Chequea que el nombre no esté ya en uso.

Una rápida búsqueda en internet debería confirmártelo y, si lo haces pronto, debería ayudarte a evitar la sensación de decepción que debió experimentar Blink cuando una banda irlandesa del mismo nombre les hizo añadir el 182. Una cosa es causar confusión en cuanto a qué banda la gente quiere contratar o ir a ver, y otra completamente diferente es verse envuelto en una demanda por uso indebido de una marca registrada.

Deja de lado las bromas privadas

No escojas un nombre porque piensas que es divertido en ese momento, pero la demás gente no lo pilla; no te interesa pasar por el trance de explicar tu broma privada hasta el aburrimiento. Igualmente, usar una referencia demasiado sutil o demasiado usada hará que pronto pierda su atractivo. Y evita nombres demasiado largos para ser gritados por legiones de fans y escritos en carteles (aunque siempre puedes abreviarlo si suena bien, tipo CCR).

En el garage

Entra dentro de lo posible que el garaje de los padres de Dave esté insonorizado, pero lamentablemente no es lo habitual. No te conviene que los vecinos te agüen la fiesta pidiéndote que bajes los amplificadores “un poco”: te interesa practicar al volumen al que pretendes tocar.

Si tienen suerte, uno de ustedes conocerá a alguien que pueda darles acceso a algún espacio insonorizado o aislado, o gratis o a un precio reducido. Si no tienen esa suerte, junten sus recursos y vean con qué frecuencia pueden permitirse alquilar un local de ensayo por horas. Hagan una búsqueda online y seguramente encontrarán varios lugares que se anuncian donde pueden estar a sus anchas.

Hablemos de comunicación

Comuníquense sobre su sonido…

Si quieren escribir un fantástico nuevo capítulo en el grueso tomo de la música, tendrán que empezar todos en la misma página. Una comunicación regular y efectiva es clave para ello: han de estar en el mismo lugar y en el mismo momento listos para hacer la misma cosa. No será fácil fusionar rasgueo punk-rock con slap bass, batería jazz y rap, y si no mencionan esto con antelación, podrían frustrarse. Hablen sobre sus influencias, únanlas a sus capacidades y limitaciones, y tendrán una idea de lo que podrán hacer sonar decentemente.

sobre los arreglos…

Necesitarán comunicarse con delicadeza cuando estén aprendiendo canciones, y aun más cuando estén componiendo. A las bandas les gusta dar su propio sello a las versiones, y realmente necesitarán hablar de lo que esperan de ese sello en vez de limitarse a tocarlas una y otra vez en los ensayos de una forma que no convence a todos. Estén atentos a las partes de los demás, además de la suya propia. Y digan algo si piensan que el solo de guitarra tiene que ser más largo, o si claramente debe repetirse el estribillo en algún sitio.

… sobre compromisos y conflictos…

Si quieren ser buenos, tendrán que practicar juntos lo más a menudo posible. Sí, todos tendrán compromisos de familia y trabajo, como todo el mundo. Hagánselo saber a los demás con tiempo. Si los padres de Dave necesitan despejar el garaje, dense tiempo para encontrar otro lugar para tocar. Asimismo, aunque puedas penar que ya conoces tu parte de arriba a abajo, no se trata de lo que tú sabes, sino de cómo cuajan como una unidad. Relájense, hagan que todos se sientan bien, y las canciones saldrán naturalmente. Esto se nota en el escenario, será como leer sus mentes entre ustedes.

… y limen sus diferencias FUERA DEL ESCENARIO!

Ay de la banda que airea los trapos sucios en público. No dejen que los desacuerdos se pudran solo para salir en una discusión bajo los focos. Parecerá que surge inesperadamente si ocurre durante un concierto, lo que incitará abucheos o temores. Corten la negatividad de raíz y a puerta cerrada: la mayoría de gente va a los conciertos a pasar un buen rato.

Sean una piña

Organizarse eficazmente entre ustedes es vital cuando se trata de contratar y promocionar sus propias giras. Una vez están juntos y listos para salir a la carretera, tienen que ponerse las pilas. Aparte de ensayar, que los otros preparativos se repartan equitativamente entre todos. Contactar con la sala, moverse en redes sociales y repartir flyers no son trabajos para una única persona.

También han de estar súper organizados el día del concierto. Hay que tener transporte para todos y para el equipo, y planificar la ruta si salen de la ciudad. No tiene sentido presentarse con una hora de antelación para perderla dando vueltas a la sala buscando la entrada. Tengan una amistosa charla con quien quiera que estén en contacto de la sala, y les explicará qué deben tener en cuenta.

La responsabilidad lo es todo – Tienen que ser todos responsables de su propio equipo, y han de ser todo lo comprensivos que puedan con los demás. Si se olvidaron un segundo cable, habrá un técnico de sonido benevolente o un amistoso componente de otra banda que les prestará uno; si no, encajen el golpe y apáñense sin uno de sus pedales de efectos. Si olvidaste el pedal, es cosa tuya. Después de todo, Dave no esperaría que llevasen sus baquetas por él. Intenten no señalar culpables, pero tampoco dejen que la cosa llegue al punto de que la gestión del equipo de la banda recaiga sobre un único miembro de la banda. Muchas bandas hacen listas, una solución sencilla para un problema recurrente que aun así solo funciona a veces.

Los egos

En una democracia no hay sitio para los egos

Aunque merecen tener confianza en sus aptitudes, es también su obligación como compañeros de banda celebrar los talentos de los demás. Es lamentable si no se puede resolver cualquier conflicto interno de la banda con una discusión lógica y calmada (p.ej. la elección de canciones, el nombre de la banda, un vestuario radical). Todo cerebro es capaz de nuevas ideas, y todos merecen respeto. La voz más fuerte a menudo se equivoca. Y está enamorada de sí misma.

Háblenlo todo, sean corteses y razonen sus opiniones

Y recuerden, nunca es un mal momento para una disculpa. No olviden que todos vienen de los mismos inicios humildes, y el éxito es más debido a la suerte que al talento. Nunca deberían sentir que no pueden decir algo que les preocupa solo porque esperan que les hagan callar. Y, mirando del otro lado del telescopio, si tienen la sensación de que hay un problema, pregunten qué pasa. Simplemente intenten evitar un tono acusatorio.

Dinero, dinero…

Es un crimen. Pero dado que todo el mundo lo comete, tiene que ser contemplado como un mal necesario. Los artistas no están en esto por el dinero, pero todos lo necesitamos. En los inicios puede parecer una hazaña generar un céntimo para tu banda: necesitas una maqueta para conseguir conciertos, necesitas conciertos para ganar dinero, necesitas dinero para grabar tu maqueta, y así sucesivamente. Así que hace falta una oportunidad para romper este círculo absurdo. La solución más simple es ganar dinero por otros medios, lo que muy probablemente significa conservar tu trabajo habitual, que consume tu tiempo para crear música. Pero no es imposible: está lejos de serlo, de hecho. Muchas bandas aun trabajaban de 9 a 5 cuando se iban haciendo conocidas, no hay por qué avergonzarse de ello. Es testimonio de tu implicación y determinación.

Otro tema financiero a considerar es cómo cobrar de los promotores, y el reparto del botín entre los miembros de la banda. No esperes ganar millones enseguida (es posible que solo ganes dinero para la gasolina antes de empezar a atraer a grandes públicos). Pero al bajar tus expectativas al respecto, cada limosna que recibas te parecerá un caramelo. La única razón por la que están recibiendo este dinero es que montaron una banda, aprendieron unas cuantas canciones y las tocaron lo mejor que supieron, así que dense una palmadita en la espalda. Y no se avergüencen de pedir al promotor o al dueño de la sala directamente su dinero, ellos saben que es lo que toca. Alguna de esta gente puede ser directa y cercana, otros se escaquearán y esperarán que te olvides. Llama a la puerta de la oficina si debes hacerlo, porque no son unos peleles.

Tampoco caigan el estereotipo de “muchos aparatos y ninguna idea”. Hagan lo posible por tener mejor equipo con mejor sonido a medida que progresan, pero en el escenario no ganarán más respeto si se presentan con su resplandeciente American Strat del 59 que apenas pueden tocar, que si ponen en pie el auditorio con una Squier de $200 enchufada a un Roland cube. No derrochen su fortuna en regalos lujosos, compren solo lo necesario para seguir adelante con su banda. Esto no incluye strippers y champagne.

Sexo, drogas y rock and roll

Este estereotipado trío es la perdición de más de un artista de mérito. Muchos ven la propensión a las dos primeras cosas como una recompensa o incluso un derecho ganado gracias a su competencia en la tercera; otros abusan de ello como una forma de salir adelante, de anestesiarse ante el estrés de una agenda muy exigente. Meter los pies en aguas tan turbias rara vez resulta en una mejora de tus posibilidades de éxito. Los potenciadores del ego están bien, pero en cantidad excesiva tienden a acabar en egomanía. Y una manía de cualquier tipo suele ser algo malo.

La regla de “nada de novios/novias” puede parecer una ridiculez innecesaria, pero los compromisos externos a menudo significan problemas para una banda. Basta mirar a Spinal Tap o Courtney Love. Lo que esta regla pretende es la preservación de un conjunto de valores de los que depende la supervivencia de la banda. Los compromisos previos deben ser respetados, y si esto lleva a conflictos o incluso ultimatums, tendrán que hablar de ello. No hay razón por la que, con compromiso y una comunicación cuidadosa, no puedan todos alcanzar sus objetivos. La forma más lógica y sostenible es encontrar un equilibrio y mantenerlo.

La motivación, ese agravante

Quizá el problema más difícil de todos es seguir adelante. Cuando se encuentran sin blanca al final de una serie de conciertos y no tienen ni para gasolina, cuando han estado practicando una canción que llevan intentando aprender lo que parece una eternidad y sencillamente no sale bien y están empezando a odiarla, cuando han visto ese comentario negativo que les chincha todo el día, realmente van a necesitarse unos a otros. Sí, el apoyo puede llegar vía fans, amigos y familia, pero la verdad solo llega desde dentro de la banda. Porque es una verdad que han escrito juntos.

De lo que has de ser consciente es que la vida en una banda consiste en afrontar lo bueno y lo malo. No puedes esperar ser cabeza de cartel en el estadio de Wembley en unos meses (ni en unos años). Debes estar completamente preparado para tocar en incontables salas vacías por una miseria y no debes permitir de ninguna manera que esto te altere. Recuérdense unos a otros por qué empezaron esto; si sus razones son sinceras, serán capaces de mirar más allá de las luchas cotidianas y extraer de estas experiencias poco gratificantes la lección de que han encontrado algo que les permite superar cualquier obstáculo. Su arte, y así es como sufren por él.


Con suerte, coquetearás con el desastre en cada una de estas áreas y aprenderás de primera mano cómo salir adelante. A veces estar en una banda puede ser como atravesar aguas infestadas de tiburones; a veces es como aprender a volar, y tener al mundo entero jaleándote mientras te elevas sobre sus cabezas. Alguna gente acepta las críticas mejor que otra; otros literalmente no se preocupan de nada más. Quizá no es importante decidir aun qué tipo de persona eres. Quizá hagas caso a algunos de estos avisos, quizá te metas en el barro hasta el fondo. Pero la mayoría estará de acuerdo en que son riesgos que vale la pena correr, esos momentos en que todo encaja merecen cualquier cantidad de discusiones por nimiedades y luchas personales.


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