En teoría: El lenguaje de la música

Una vez hablas su idioma, la música empieza a enseñarte cuánto te falta por saber, y se convierte en más misteriosa e inspiradora cuando SÍ entiendes con qué piezas está construida y cómo se llaman. No tengas miedo de conocer las reglas de la música, para crear música mejor. Lee más aquí…

En teoría: El lenguaje de la músicaSi eres entrenador deportivo, tienes que conocer las reglas del juego y los nombres de las jugadas. Si eres químico, tienes que conocer la tabla periódica de arriba a abajo. Si eres un juez, esperemos que tengas una buena comprensión de la ley. Pero por algún motivo, cuando se trata de música, la gente piensa que puede meterse sin conocer el idioma. En serio, hay muchos músicos que pueden emocionarte, aunque no sean capaces de distinguir un La bemol de un Zeta sostenido. Lo que les falta de conocimientos de teoría musical lo compensan con sentimiento, creatividad e intuición. Ciertamente no puedes culpar a nadie por eso. Sin embargo, parece haber una actitud generalizada de ignorancia deliberada entre muchos músicos, una pereza basada en el miedo que va más o menos así:

“Hey, tío, no sé qué estoy tocando. Me guío por las sensaciones. No. No me interesa cómo se llama este acorde. ¡Si supiera las reglas no sería tan creativo!”

¡Qué sinsentido! No solo la familiaridad con el lenguaje de la música te hace más fácil colaborar con otros músicos, sino que realmente te puede ayudar a ser MÁS creativo. Conociendo las “reglas” de la música, es más fácil romperlas. Ciertamente, una base teórica sólida nunca detuvo a Stravinsky, John Cage o Miles Davis a la hora de ser diferentes.

Un buen ejemplo de cómo una base de teoría musical ayudó a un compositor a ser MÁS creativo (y a ganar un montón de dinero) es la canción de Paul Simon “Still Crazy After All These Years”. Simon había estudiando armonía intensamente durante ese período de su carrera. Utilizó lo que había aprendido para crear una estrofa para esa canción con una cadencia sofisticada de acordes y una melodía memorable y cantable que aun así suena engañosamente simple. Sin embargo, se encontró con una veta de oro (literalmente, ya que el álbum se vendió muchísimo) cuando dio con el puente de la canción.

Había probado diferentes maneras de escribir el puente basándose en lo que sonaba natural y normal partiendo de la estrofa. Sin embargo, nada funcionaba para darle a la canción ese punto extra. Quizá estaba cayendo en esquemas viejos, faltos de inspiración. Quizá la canción necesitaba un drástico cambio. En cualquier caso, Simon analizó la canción desde una perspectiva tonal y se dio cuenta de que de las 12 notas de la escala cromática occidental (básicamente, todas las notas de un piano), había dos o tres notas que NO había usado en la estrofa. Decidió hacer que ESAS notas fueran el centro tonal del puente. Esto es un uso creativo de la tensión y la sorpresa, llevándonos a un terreno desconocido y dando al oyente una sensación nueva, aunque no seamos conscientes de lo que está pasando a un nivel teórico.

Gracias a la profunda comprensión de Simon de la teoría musical, fue capaz de dar con unos cambios de acordes que se adaptaban a esas notas no utilizadas previamente. Fue también capaz de componer transiciones fluidas desde y hacia el puente de forma que la nueva sección no sonase abrupta, dura o molesta.

Para ver el vídeo de Paul Simon tocando y analizando su versión aun en proceso de trabajo de “Still Crazy After All These Years,” entra en: http://www.youtube.com/watch?v=jjtOa8d_BHU&feature=player_embedded

¡De esto se trata! No temas aprender lenguaje musical. No acabará con tu inspiración, pasión o virginidad. Podrías dar con una canción de éxito a partir de un truco teórico que te saques de la manga. La música en realidad se convierte en más misteriosa e inspiradora cuando SÍ entiendes con qué piezas está construida y cómo se llaman. La humildad emana una sensación maravillosa. Una vez hablas su idioma, la música empieza a enseñarte cuánto te falta por saber.


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