8 consejos para ayudarte a aprender nueva música… deprisa

Si te ves en una situación en que tienes aprender nueva música en poco tiempo, estos ocho consejos te pueden ayudar a desarrollar una estrategia para afrontar la tarea y tocar con confianza.

8 consejos para ayudarte a aprender nueva música… deprisa

Por Michael Gallant

Digamos que tocas batería en una banda y el principal compositor llega con quince nuevas canciones que quiere tocar en el próximo concierto… mañana.

O digamos que un amigo bajista llama para decir que tiene un problema familiar y te pide que lo sustituyas en una actuación en dos pases que empieza en seis horas.

Las posibilidades son infinitas pero la historia es la misma: como músico, te ves en una situación en que has de aprender un montón de material en muy poco tiempo y hacer que suene como si llevaras años tocando esa música.

No necesitas ser un maestro en lectura a vista o tener un oído de oro para aprovechar estas oportunidades, pero necesitas agallas, concentración, y, más importante, una estrategia. Aquí tienes consejos para empezar a interiorizar gran cantidad de música en un plazo súper-ajustado.

Conoce lo que se espera de ti

Cuando te enfrentas a una nueva canción (o una docena), es importante saber lo que necesitas hacer. ¿Se te pide que toques todas y cada una de las notas de un solo de guitarra exactamente igual que en la versión del álbum o tienes libertad para improvisar tu propia cadencia sobre la estructura de acordes? ¿Deberían tus ritmos de batería ser elegantes y discretos o densos e intensos? ¿El líder de la banda quiere un bajo slap, un bajo pulsado, o algo completamente diferente? Cuanto más sepas por adelantado, más eficazmente podrás reducir el tiempo de cambio de piel y hacer la canción como debe ser.

Escucha mucho

Cuando me dan mucha música nueva para aprender, la pongo en el teléfono, enchufo los auriculares, y la escucho en modo repetición tanto como puedo. Una parte es escucha activa, donde me concentro, sin distraerme, en elementos específicos de la canción, analizando sobre la marcha e intentando memorizar algunas partes. Otras veces es escucha pasiva mientras camino, cocino, trabajo, preparo mi bolsa, etc. Todo ayuda. Cuanto más tengas en tu cerebro el nuevo material antes de llegar al escenario o al estudio, consciente o inconscientemente, más opciones de éxito tendrás.

Escucha diferentes versiones

Si estás aprendiendo una nueva pieza de la que otros artistas han hecho versiones, escucha todas las interpretaciones que puedas antes de que te llegue el turno de tocar la canción. Igualmente, si hay clips de YouTube de la banda o el artista con el que vas a tocar, interpretando la misma canción en tres conciertos diferentes, escúchalos todos. Cada nueva versión te dará una perspectiva ligeramente diferente de la canción y te ayudará a escuchar cosas nuevas y diferentes. Además, cuantas más versiones de una canción conozcas, mejor preparado estarás si el artista o la banda quieren llevar las cosas en una dirección inesperada sobre la marcha.

Toca sobre grabaciones

Si te dan una grabación de la canción que necesitas aprender rápidamente, tanto si es una demo sencilla o una pista acabada de estudio, toca sobre ella todas las veces que puedas antes de ir al concierto, al estudio o la sala de ensayos. Cuanto más toques con la canción en una actuación simulada y puedes experimentar con lo que funciona mejor cuando tocas sobre ella, mejor preparado estarás una vez llegue el momento de la verdad.

Consigue partituras, si puede ser, y toma notas

Incluso cuando tocas música original de una banda desconocida, no hace daño preguntar si existen partituras. Un batería amigo mío lo hizo cuando le pidieron tocar un concierto de rock progresivo con poca antelación; acabó recibiendo un puñado de servilletas con ritmos garabateados en tinta negra. Aunque este evidentemente no era el método ideal de anotar o entregar información musical, mi amigo acabó encontrando esas notas bastante útiles mientras trabajaba el material. Para él incluso restos de pollo en la servilleta hubieran sido mejor que nada.

Da una mirada sobre el hombro de muchos músicos en concierto y verás hojas de música y acordes llenas de notas a lápiz, ritmos, símbolos y recordatorios. Tanto si tomas nota de cuándo tocar fuerte y cuándo suave, cuándo hay que tocar stacatto y cuándo hay que hacer un final precipitado, no temas anotar tus partituras de cualquier forma que te ayude al máximo a recordar qué tocar, cuándo y cómo.

No empieces siempre por el principio

Para muchos de nosotros, aprender música empieza en la primera nota de una canción y termina en la última, pero cambiar el orden puede ser útil. Cuanto te metes en una nueva canción, intenta aprender primero el estribillo final, o afronta el difícil puente que entra hacia el último minuto. A menudo, trabajar antes algunas cosas puede ayudarte a tener una idea de la canción entera y un mayor sentido musical una vez unes las piezas en su orden.

Escribe tu propia partitura

Nada como transcribir una línea de bajo o tu propia secuencia de acordes para ayudarte a interiorizar una nueva canción. Recuerda que todo lo que apuntas no tiene por qué verse bonito, lo que creas es puramente funcional y solo para ti, así que escribe tus acordes, transcripción o chuleta en el formato que vaya a ayudarte mejor a seguir la canción de un tirón.

Mejora en cada repetición

Si me enfrento a una nueva canción complicada, ya sea en ensayos con banda, en el estudio o en directo, mi objetivo principal la primera vez que toco es llegar de principio a fin y hacerlo lo mejor que puedo. ¿La segunda vez? Lo mismo, pero ahora que lo tengo un poco más en mis dedos puedo dedicar algo más de atención a precisar bien esos acentos en la segunda estrofa, por ejemplo. ¿La tercera vez? Todo lo anterior pero quizá esta vez tendré el espacio mental para fijarme en acoplarme bien con la batería en el solo de guitarra y que los voicings de mis acordes en la parte final apoyen la voz el máximo posible.

Los detalles concretos variarán según el contexto, claro, pero el principio es el mismo: usa cada repetición de una nueva canción, en ensayo o en actuación, como una oportunidad de hacer mejor un pequeño aspecto de la misma. Estos aciertos quirúrgicos van sumando, acercándote rápidamente a una ejecución pulida de principio a fin.

¿Cómo afrontas el aprendizaje rápido de gran cantidad de música? Cuéntanoslo en los comentarios.


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